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Una caja de Oscuro y Momentos Cotidianos en la Andrés Henestrosa

Una caja de Oscuro y Momentos Cotidianos en la Andrés Henestrosa

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Exposiciones UNA CAJA DE OSCURO Fotografía estenopeica de Silvia González de León y MOMENTOS COTIDIANOS Obra fotográfica de Silvaín González Zárate

EXPOSICIONES EN EL MARCO DE LA OCTAVA SEMANA DE FOTOGRAFÍA ESTENOPEICA EN OAXACA

UNA CAJA DE OSCURO

Fotografía estenopeica de Silvia González de León

Sala de exposiciones Biblioteca Henestrosa

&

MOMENTOS COTIDIANOS

Obra fotográfica de Silvaín González Zárate

Patio de la Biblioteca Henestrosa

Inauguración:

22 de abril, 2017
12:30 horas * Entrada libre

BIBLIOTECA ANDRÉS HENESTROSA

Porfirio Díaz 115, esquina con Morelos, Centro Histórico.

Una caja de oscuro de Silvia González de León*

Asiste uno a la fugacidad de la vida
desde la luz y hacia la luz. La luz nos vive.

Silvia González de León posee una singular mirada de co-pasión hacia el prójimo. Desde su carrera de sociología y su larga profesión universitaria ha sabido observar con detenimiento conductas y obras, devenires y esencias.

Colateralmente eligió, en sabia alternancia, la fotografía en su particularidad de cámara esteneopeica, instrumento fotográfico ínfimo para capturar el entorno, lo que habla de una filosofía muy peculiar. Monásticamente, por así decirlo, en celda de cartón, abrió un agujero minúsculo a la luz. Y a lo que ésta perfilaba de la vida. No la luz artificial enfocada a un sujeto, sino la luz en tránsito, siendo aquel apenas un contorno fortuito. No el perro echado sino la luz que estaba allí antes del perro, que lo capta levantando la cabeza y prevalece aunque el perro se haya ido.

El simple objeto cotidiano, tan doméstico que no tiene más nombre que vaso, esfera, botella, ventana abierta, se deslindan de su ser utilitario para ingresar al misterioso mundo del reflejo distorsionado, desbordándose en diálogos con la luz. La identidad transmigra. La arquitectura misma es personaje transitorio, como la Avenida Madero, o el kiosko mudéjar de Santa María la Ribera, en que un tiempo fracturado en luz multiplica arcos e historia, y Silvia misma es un desdoblamiento, una aparecida, fantasma de su propia foto.

El anti protagonismo de Silvia a favor de ese soplo de eternidad se evidencia en tomas como la del pescador veracruzano, sentado de espaldas en una roca con la red tendida en espera sin límites, entre las omniscientes luces reflejas del mar y del cielo. Hay una sabiduría de la desposesión que lo hace infinitamente rico, envidiable. El ser se perfila como un simple tránsito –privilegiado, por cierto- de un universo también transitorio.

Y el mismo espíritu, si no la misma técnica, vibra en su portentosa serie del tronco de amate gigantesco. Tomadas desde la base misma a ras de tierra lo vemos, mástil proyectado hacia lo alto, hacia la derrama del cielo, una muerte que ya es, que empezó a ser hace mucho tiempo, pero que todavía tardará en dar por terminado su ciclo de navegación.

Tita Valencia

Enero 2017

* Estas imágenes fueron realizadas gracias al apoyo del Sistema Nacional de Creadores de Arte, entre 2014 y 2016.

***

MOMENTOS COTIDIANOS
Silvaín González Zárate

Plantas y piedras que se convierten en animales. Tomas a ras de piso que deforman y maximizan las proporciones de los objetos. El azar de la “cámara ciega”, no tener certeza de qué es lo que ve y captura; características propias de la fotografía estenopeica, es esto lo que cautiva a Silvaín González Zárate. Espera la luz rasante de medio día para capturar sus imágenes, le interesan los altos contrastes que esta genera entre las luces y las sombra de los objetos.

González Zárate trabaja desde hace 17 años en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB). En 2010 se integra como custodio de las salas de exhibición, y con el tiempo aprende a realizar el montaje de las piezas fotográficas, enmarca y monta a muro. Por el Centro ha visto pasar cientos de exposiciones, se ha envuelto en charlas de fotógrafos, maestros y expositores. Su trabajo consiste en observar cada pieza y colocarla en el lugar correcto, con extremo amor y cuidado, siempre atento en el contenido; así agudizó su propia mirada: cautelosa y tímida.

En 2004 pide la oportunidad a Domingo Valdivieso, entonces director del CFMAB, de integrarse a un taller de fotografía estenopeica que impartía por primera vez en esta institución el fotógrafo Daniel Mendoza. Con la tutela de Mendoza, diseña y crea su propia cámara fotográfica de cartón, la misma con que trabaja hasta la fecha.

Durante estos años, González Zárate se dio el tiempo de capturar a través de un minúsculo orificio imágenes de momentos cotidianos que se vuelven extraordinarios.

Adriana Chávez.

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