Exposición ¡Que se abra la puerta! Sexualidad, sensualidad y erotismo

2018-06-13T23:15:04+00:00

“¡Que se abra la puerta! Sexualidad, sensualidad y erotismo”, exposición con la curaduría de Rafael Barajas “El Fisgón” y Alejandro Brito.

Sábado 16 de junio de 2018 | 7PM | Macedonio Alcalá 507, Oaxaca, Centro.

Carlos Monsiváis estaba convencido de que los procesos culturales podían transformar a la sociedad de manera profunda y hacerla más informada, crítica y libre. Es por esto que una parte muy importante de su obra está dedicada a reflexionar sobre temas en los que pesan la desinformación, el atraso, la cerrazón y los prejuicios.

A lo largo de su vida, para combatir el oscurantismo, el cronista escribió un número importante de libros y ensayos que versan sobre el tema de la sexualidad en nuestro país; entre otras cosas, reflexionó sobre el peso que ha tenido la religión en la vida amorosa, el falso recato de las buenas conciencias, el erotismo reprimido (y sus consecuencias), el impacto de Freud en México, la prostitución, el feminismo, la liberación sexual y el movimiento Lésbico Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI).

Teniendo como eje los ensayos de Monsiváis sobre este tema y a partir de piezas de las colecciones de El Estanquillo (y de obras en manos de amigos del museo), esta exposición se plantea hacer una crónica visual de la evolución de los prejuicios que han prevalecido en nuestro país alrededor del gozo amoroso, de los usos y costumbres de la sociedad machista, de las diversas manifestaciones de la diversidad sexual y de las luchas de liberación que se han dado en nuestra sociedad contra los prejuicios, el machismo, la represión y las fobias.

El Baile de los 41

En noviembre de 1901, la sociedad porfiriana se escandalizó con la noticia de que la policía de la capital había hecho una redada en una casa del centro en la que se llevaba a cabo una fiesta privada de homosexuales, de los cuales, 19 vestían de mujer. Casi todos eran de familias respetables y corre el rumor de que originalmente habían sido 42 los detenidos pero que entre ellos se encontraba don Ignacio de la Torre, el yerno del presidente Porfirio Díaz, al cual la justicia dejó escapar. Carlos Monsiváis recapacita sobre la importancia que tuvo este evento en el nacimiento de la comunidad gay en México:

Aunque no lo parezca, y por así decirlo, la Redada “inventa” la homosexualidad en México. Los que comparten las inclinaciones están al tanto de su buena suerte: pudieron formar parte de Los 41, y se salvaron al menos esa vez. (De allí la frase que en la década de 1950 aún circula: “De la redada de los 41 te salvaste, manita. Del infierno, todavía no.”)

Al precisar los límites de los homosexuales, la Redada descubre las fragilidades del determinismo. El estigma cubre a todos, pero los castigos físicos se ceban sólo sobre unos cuantos, y los demás no tendrán que barrer las calles en algún momento de su vida. Por más recelo que mantengan, por más en secreto que guarden su orientación, luego de la Redada los homosexuales de la ciudad de México ya no se sienten solos; de alguna manera, en el espíritu de la fiesta interrumpida, los acompañan Los 41, la señal de la existencia de la tribu. Si los homosexuales ya están allí —y el Baile delata una mínima pero ya sólida organización social—, la Redada, al darle a la especie un nombre ridiculizador, le imprime el sentido de colectividad en las tinieblas. Las anomalías ascienden a la superficie de la burla y la amenaza penitenciaria, y esta primera visibilidad es definitiva.

La revolución sexual de los 60’s

Monsiváis entendió muy pronto que, en una sociedad patriarcal y machista como la mexicana, las luchas feministas y por el movimiento gay eran una sola causa:

Aunque sin equivalente en lo mínimo a los edictos de la Revolución Soviética y la Revolución Cubana, la Revolución Mexicana (sus intérpretes sociales y culturales) emite el ideal del Hombre Nuevo, consistente en lo básico en la suma de equivalentes civiles de la conducta ideal de los militares: valentía (ya no suicida), arrojo, fe en el Pueblo, virilidad sin mancha, desprecio a la debilidad o la blandenguería. Del paisaje mítico de Recios Varones, se desprende el mito nacional y nacionalista, el Mexicano Macho hasta las Cachas que la industria cultural prodiga y cuyas resonancias aún ahora son tan costosas y trágicas. Para juzgar el grado de inquina contra lo diferente, conviene examinar la forja legendaria del machismo muy dependiente, a partir de los años treinta, de la industrialización del folclor revolucionario: Si me han de matar mañana, que me maten de una vez.

 

Carlos Monsiváis (Ciudad de México, 1938-2010), uno de los más grandes intelectuales que ha dado el país, dedicó su vida a reflexionar sobre México y su historia, cultura popular, política, las minorías, los cambios sociales, derechos humanos y su arte, entre otros temas. Fue un renovador de la crónica, del ensayo periodístico y del pensamiento en América Latina. Encontró sus pasiones en los libros, la poesía, la caricatura, el arte popular, la obra gráfica, la música, el cine y el coleccionismo. Con un extraordinario ojo curatorial reunió más de 20 mil piezas que hoy conforman la colección del Museo del Estanquillo, fundado en 2006. En conjunto, los núcleos temáticos de la colección permiten realizar un retrato de la historia de México y su sociedad, visto desde lo político, lo económico y la vida cotidiana.

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