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En Oaxaca, se gestan ejemplos para las luchas populares: Donato Márquez

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En Oaxaca, se gestan ejemplos para las luchas populares: Donato Márquez

By | 2019-08-05T01:10:57+00:00 julio 25th, 2019|Categories: Destacadas|

Las masas populares de las ocho regiones que conforman el estado de Oaxaca han empezado a liberarse de las redes oficiales de mentiras. El pueblo de Benito Juárez, de los Hnos. Flores Magón, de Vasconcelos, de Macedonio Alcalá, de Rufino Tamayo, etc., poco a poco está acrecentando su esclarecimiento sobre las causas profundas de la pobreza y miseria en la que vive. Los oaxaqueños saben quién es el responsable directo de su insalubridad y del abandono, tiene nombre y apellido, Alejandro Murat Hinojosa.

El gobernador priista apuesta por el olvido de los problemas sociales y encara la fuerza del pueblo organizado en las filas del Movimiento Antorchista que ha sido probada con demasiada frecuencia. Alejandro Murat intenta sofocar la voluntad de los antorchistas oaxaqueños y anhela borrar las huellas de su propia culpa en la que ha hundido al estado. Con el gobierno de Murat Oaxaca ha retrocedido cada vez más, la cuna del baile Flor de Piña, -ahí donde las mujeres en coloridos huipiles sostienen en el hombro una piña y coordinan con gran precisión distintas coreografías-, se ha convertido en el epicentro de la miseria, nacen y mueren pobres 86 de cada 100 oaxaqueños, según datos oficiales.

Las “tentadoras melodías” del Gobierno de Oaxaca ya no logran cautivar en las filas del pueblo. Reuniones, citas y citas con funcionarios ¡cortados con la misma tijera! son una amarga verdad para miles y miles de oaxaqueños. Los funcionarios (con la prepotencia que los caracteriza sean del color que sean) de atender las demandas de amas de casa, campesinos, colonos estudiantes y maestros merecen todas las denuncias, sin embargo, hasta hoy pocas letras han sido compartidas con el público sobre la realidad dolorosa que padecen las familias de Oaxaca.

Alejandro Murat ha convertido a Oaxaca en el líder de informalidad laboral y desempleo. Los trabajadores oaxaqueños no tienen ningún tipo de seguridad social y el número va en aumento, actualmente el 81. 6 % de la población económicamente activa está en el trabajo informal, es decir, la entidad, además de ser líder en pobreza, se encuentra en una crisis laboral profunda.

Oaxaca es sinónimo de hambre y desnutrición, muertes por enfermedades curables, indigencia y marginación, homicidios e inseguridad. Es evidente que el ciclo de la pobreza se extiende en todas las regiones y no se puede vislumbrar su ruptura. Murat Hinojosa, en su gestión, no ha podido modificar este tétrico panorama social.

¡Pero nunca es demasiado tarde para tener la voluntad decidida de luchar! La Guelaguetza en su 87 edición (la fiesta más importante para los oaxaqueños) inició como cada año, con su tradicional lunes de cerro, que atrajo todos los reflectores y Alejandro Murat quien, paradójicamente, se cobijó por la cúpula de la política morenista. Además de Yalitza, la mujer oaxaqueña que se ha apoderado de los reflectores por su incursión cinematográfica, pero también por la alegría, fiesta y gritos en el Cerro del Fortín y en el Palacio de Gobierno, protagonizados por la lucha y la combatividad de los pobres organizados en Antorcha Revolucionaria, de los oaxaqueños más pobres que también acudieron a hacerse escuchar.

Las luchas en la prensa, en las reuniones, en las manifestaciones (como la imagen de una mujer oaxaqueña que cubre a su hijo del sol con su bandera) y miles de antorchistas que desafían con el corazón y el alma la oleada de insensibilidad fomentada por los funcionarios estatales, nos dan calor, nos animan y nos impulsa.

El Movimiento Antorchista está llamado por la historia a derribar el roble de la injusticia social en Oaxaca y en el país entero. La toma del poder político está a la vista. El camino hacia este objetivo que no está empapelado de resoluciones, es al mismo tiempo el camino de la justicia y de la verdadera transformación que México requiere y necesita. El tiempo, pondrá en su lugar a los gobernantes que, olvidándose de valores y hasta principios, sucumben a la estulticia y a la traición políticas de sus principales electores, los pobres. Formidable lección de lucha, la que nos dan los oaxaqueños, tomémoslo como faro, ante ese gigantesco mal que se llama injusta distribución de la riqueza nacional.

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