¡Ay, Margarita!, no dejas de ser una palurda!. Guillermo Hernández Puerto

2018-11-26T12:28:42+00:00

Puerto Libre –

Guillermo Hernández Puerto

Margarita: Te vamos a refrescar la memoria para que sepas que significa el término palurda. “Persona que tiene poca educación o escasa formación cultural y no sabe comportarse con elegancia y buenos modales en público”.

Digo lo anterior por lo siguiente: un oaxaqueño respetado y respetable me envió un video de una reunión entre diputados federales y locales de Morena y del Partido del Trabajo. Ahí se ve a César Morales Niño, ahijado político de Benjamín Robles Montoya, entretenido con su celular, y a Benjamín tomando café y jugando con el aparato. Entre Margarita García García, César y Benjamín, se ve al gobernador Alejandro Ismael Murat Hinojosa.

En su discursillo barato y corriente, Margarita le dice al gobernador: “A Oaxaca le está yendo muy mal y no con Alejandro sino con una gran decepción anteriormente”. Y continuó con el rollo de su compromiso y de su amor por Oaxaca.

Lo palurda es su etiqueta, porque con el tuteo con que trató al gobernador demostró que no respeta la investidura del gobernador; sin embargo, a pesar de la soberbia y la falta de diplomacia política el gobernador la escuchó con atención y cortesía.

Los diputados ahí presentes, que le dieron la oportunidad de hablar a Margarita, enseñaron el cobre, por dar voz a una palurda.

Tenemos más de 30 años ejerciendo el periodismo y más de 20 de comentarista de la radio; 18 años de estos los ocupé para apoyar la campaña política del ahora presidente electo Andrés Manuel López Obrador. No he hablado con él en persona, ni nunca recibí un saludo de él y mucho menos un quinto. Ese es uno de mis grandes orgullos, como escribiente o como hablador en la radio.

Conozco a muchos actores políticos que se han colgado de la figura de López Obrador y en esta ocasión sólo voy a mencionar a cuatro de ellos: Gabino Cué Monteagudo, Benjamín Robles Montoya, Alberto Esteva Salinas y Flavio Sosa Villavicencio. Todos estos personajes tienen como sello que los identifica la ingratitud y las manos sucias y corruptas.

Margarita no es más que protegida de estos ahora obradoristas y supuestos héroes de la cuarta transformación de México. ¡Vaya basura política!, y Benjamín y Esteva quieren ser gobernador de Oaxaca; Flavio sólo quiere seguir aumentando su riqueza y encumbrar a su hermano Horacio, otro ingrato igual que él.

En su discursillo, Margarita le dice al gobernador: “Alejandro, a Oaxaca le está yendo muy mal y no con Alejandro, sino con una gran decepción anteriormente”. Tuvo la oportunidad de decir frente al gobernador, exigimos cárcel para Gabino Cué, pero enmudeció, como enmudecen los corruptos que no puede soltarse de las amarras de su amo.

Lo lamentable, lo imperdonable y lo subrayamos, es que no haya pronunciado el nombre de Gabino Cué Monteagudo, un sujeto vil que traicionó y robó a Oaxaca, y del que Flavio Sosa, Alberto Esteva Salinas, Benjamín Robles Montoya, Jorge Castillo, ella misma y otros, fueron los beneficiarios política y económicamente del gran ladrón Gabino Cué.

Debió aprovechar Margarita la ocasión para exigir cárcel para este gran ladrón, pero ni ella ni sus amigos y protectores lo harán, porque están embarrados hasta los codos del dinero que les diera o entregara Gabino Cué y Jorge Castillo.

¡Cierra la boca palurda, no la vuelvas a abrir para decir sandeces!, dirían en mi pueblo. ¡Ábrela para pedir cárcel para Alberto Esteva Salinas, Benjamín Robles Montoya y Flavio Sosa, Jorge Castillo y otros malandrines que ahora están al servicio del presidente electo Andrés Manuel López Obrador y que se dicen los promotores de la cuarta transformación de México!

En esa reunión, Margarita cerró la boca para no mencionar el nombre de quien la hizo diputada local, Gabino Cué, a través de Alberto Esteva Salinas, a quien Margarita le rinde cuentas y le besa los pies, porque si ahora es diputada federal es por petición de Esteva y la anuencia de Benjamín.

Oaxaqueños, desde esta columna afirmamos y decimos, como lo hemos dicho muchas veces, que Gabino Cué nunca pisará la cárcel ni devolverá todo lo que le robó a Oaxaca, por ser amigo y protegido de Marcelo Ebrard, futuro secretario de Relaciones Exteriores, y Alberto Esteva Salinas y Benjamín Robles Montoya, estos dos últimos incondicionales de Ebrard.

Por eso, Gabino Cué, escondido en el albañal del desprestigio, se da el lujo de gritar a todo pulmón: ¡A mí me la pelan los pinches oaxaqueños!, porque tengo la protección de Marcelo Ebrard y del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Desde esta gran tribuna le decimos a Margarita García García y a sus jefes y padrinos: ¡Cállate chachalaca!, porque tu amor por Oaxaca es más falso que una moneda de catorce pesos y porque perteneces a ese grupúsculo de ratas que le robó y sigue robando a Oaxaca.

Si la palurda quiere alcanzar credibilidad y respetabilidad, que diga a su jefe Alberto Esteva Salinas y a su otro jefe, Benjamín Robles Montoya, que devuelvan todo lo que le robaron a Oaxaca y que hagan un pronunciamiento contra Gabino Cué, para llevarlo a la cárcel.

Por último, le diríamos a la palurda Margarita, que se vio muy, pero muy chiquita, ante el gobernador Alejandro Ismael Murat Hinojosa, quien le dio cátedra del buen decir y de diplomacia.

Lo corriente que se lo deje a los mortales como el que escribe esta columna, porque a veces por la indignación y de ver cómo pillos y ladrones se quieren presentar como decentes y honestos y quieren ser gobernador de Oaxaca, como Benjamín y Esteva Salinas; los conocimientos que obtuvimos en las gloriosas escuelas normales rurales de San Pedro Comitancillo y Reyes Mantecón Oaxaca se nos pierden y nos convertimos en irredentos de los que ahora y antes se creen o han creído reyes y dueños de Oaxaca.

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